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Llevo unos dos años usando un Google Pixel 6, pero no con Android de serie. Qué va: le flasheé GrapheneOS y, sinceramente, no me he arrepentido ni un segundo.
GrapheneOS es un sistema operativo de código abierto, sin ánimo de lucro y basado en Android, centrado al cien por cien en la privacidad, la seguridad y las aplicaciones bastionadas (navegador, visor de PDF, etc.). Es lo que los entendidos llaman una ROM personalizada de Android, pero mucho más radical a la hora de impedir que el Gran Hermano mire por encima de tu hombro.
De serie prescinde de todos los servicios de Google Play (sí, de verdad), pero si los necesitas sí o sí, puedes reinstalarlos, aislados de forma segura en un sandbox y con permisos limitados. Es como dejar entrar al vampiro, pero solo hasta el garaje.
Mis apps del día a día con GrapheneOS:
- F-Droid: la tienda de apps de referencia para software libre y de código abierto (FOSS) en Android.
- NewPipe: básicamente YouTube sin anuncios, sin rastreo y sin madrigueras algorítmicas.
- Aurora Store: un frontend respetuoso con la privacidad para Google Play Store. No hace falta cuenta de Google.
- Vanadium: un navegador bastionado, bifurcado de Chromium, porque Chrome a secas se fía demasiado de todo el mundo.
Y aquí viene lo mejor: no necesitas ninguna cuenta de Google para usar GrapheneOS. Cero. Nada de nada.
¿Qué más me encanta? Que todo el sistema es superligero. A diferencia de la típica instalación de Android inflada por el fabricante (sí, te miro a ti, Facebook preinstalado 😤), GrapheneOS se mantiene minimalista. Nada de basura, solo control.
Es estable como una roca, recibe actualizaciones OTA periódicas y todo funciona sin más.
¿Mi próximo móvil? Lo tengo clarísimo: otro Pixel. ¿Por qué? Porque GrapheneOS solo es compatible oficialmente con dispositivos Pixel, e instalarlo es tan fácil como conectar el USB y seguir un instalador web. El paraíso de los frikis.


